viernes, 23 de agosto de 2013

Rutina..

Te sientas delante de mi y me preguntas.. ¿Qué te pasa? ¿Porqué estas tan cambiada, he fallado en algo?. Mientras vas preguntándome todo eso, mi mente sigue pensando en que algo ha cambiado, que no es lo mismo que fue hace unos años, que necesitamos un cambio, que esta rutina nos esta matando...

Te quedas detenidamente mirándome a los ojos, con la mirada llena de tristeza, bajo la cabeza, me la agarras y levantas mi cara, me dices con desesperación que es lo que realmente quiero, que debes hacer, que te diga pero que no me quede callada, todavía sigo en el limbo, pensando en lo que realmente quiero para así poder responderte, de mis ojos se cae una lagrima que va bajando por mis mejillas posándose en mi boca y en un respiro profundo, caigo en llanto.

Con la desesperación de mi llanto, te pones al igual que yo me abrazas, me besas, me cargas y me tomas con tal sutileza para que no me sienta sola, que tu estas conmigo, te miro a la cara y te beso desesperada mente pensando en que si eres tú el problema pero cayendo en cuenta que yo soy la causante de nuestra infelicidad, te pido que me hagas el amor, que me tomes que tengamos sexo en todos los rincones de la casa, que te apoderes de mi que dejes tu marca en mi cuerpo, que a leguas se vea que tu eres mi dueño. 

Haces lo que te pido, me haces el amor con tan fuerza y sutileza que me provocas varios orgasmos en una sola ronda, me miras cada vez que te vas apoderando de mi, me dices cuanto me quieres, que soy la mujer que tu elegiste para pasar el resto de tu vida, entre el placer ya dado te digo al oido: Eres el hombre de mi vida, pero hemos caído en la rutina, llegas del trabajo cansado y sin ánimos de mucho, siempre estoy ocupada con cosas de la uni y demás, no te he atendido como lo mereces, no te he dado lo que quieres, no he sido una buena compañera, hemos caído en la rutina por no ser una mujer completa.

Me miras y me dices que una pareja es cosas de dos, que sino he hecho algo es porque no he tenido una reacción por una acción tuya, me dices con una sonrisa que yo no tengo la culpa. 

Estamos más tranquilos, era lo que necesitábamos, comunicarnos a través de nuestros cuerpos, porque hubo un momento que hasta del placer nos olvidamos.

Nuestra rutina ha cambiado, estamos mas unidos, viviendo mas, amándonos mas y no cayendo en una monótona rutina. 

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